Cuestión de Gustos...

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Cuestión de Gustos...

Mensaje por CuestionDeFe el Lun 31 Ene 2011 - 22:08


Disonancias Cognitivas

Se denomina así a la discrepancia entre creencias o conductas contradictorias. Existen experimentos mediante el corte del cuerpo calloso, donde esta aparente tendencia de intentar ser coherentes (incluso inventando historias que lo sustenten), se pone de manifiesto en la elección y la consecuente explicación del porqué de ella.
En estas situaciones siempre da la impresión de que, en realidad, no defendemos cierta postura por una serie de razones (las que ofrecemos a los demás), sino que damos esas razones porque defendemos cierta postura. Dicho de otra forma, no nos molestamos en pensar lo que hacemos, pero sí que nos molestamos en pensar cómo vamos a justificar (ante los demás y ante nosotros mismos) lo que hemos hecho.
Una vez tomada una decisión, nos cuesta reconocer que tal vez nos hayamos equivocado. Nos resulta más fácil ponernos a defender la alternativa elegida con uñas y dientes, porque así podemos percibirnos a nosotros mismos como personas coherentes, y porque, además, defendiendo nuestra elección, nos convencemos de que hemos elegido bien (si no ¿por qué iba a haber tantas razones para actuar como hemos actuado?), de que somos personas sabias, con convicciones sólidas... y un largo etcétera.
Al parecer según algunos autores las personas nos sentimos incómodas cuando mantenemos simultáneamente creencias contradictorias o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos. Por ejemplo, si normalmente votamos al partido A pero resulta que nos gusta más el programa electoral del partido B, es posible que sintamos que algo no marcha bien en nosotros. Según la teoría de la disonancia cognitiva, las personas que se ven en esta situación se ven obligadas a tomar algún tipo de medida que ayude a resolver la discrepancia entre esas creencias o conductas contradictorias. En el ejemplo del partido político, podemos optar por cambiar nuestro voto en las próximas elecciones, o bien podemos dar menos valor a los contenidos del programa del partido B (por ejemplo, recordando que en realidad pocos partidos cumplen con todo lo que prometen en sus programas).
Es más que probable que usted esté familiarizado con la siguiente situación: está charlando tranquilamente con sus amigos y de repente unos comentarios sobre política hacen que el ambiente empiece a cargarse. Pronto comienza una discusión en la que cada uno defiende a un determinado partido, exponiendo a los demás sus razones. Todos conocemos más o menos cómo terminan estas cosas: al final de la discusión nadie ha logrado su objetivo, convencer a los demás. Lo más triste es que uno no puede evitar tener la sensación de que los argumentos expuestos por cada bando sólo trataban de convencer a sus propios partidarios. O al menos así lo parece.
En estas situaciones siempre da la impresión de que, en realidad, no defendemos cierta postura por una serie de razones (las que ofrecemos a los demás), sino que damos esas razones porque defendemos cierta postura. Dicho de otra forma, no nos molestamos en pensar lo que hacemos, pero sí que nos molestamos en pensar cómo vamos a justificar (ante los demás y ante nosotros mismos) lo que hemos hecho.
Y es que el ser humano tal vez no sea un animal muy racional, pero de lo que no hay duda es que es un animal un poco obsesionado por la coherencia. Y también por la apariencia. Una vez tomada una decisión, nos cuesta reconocer que tal vez nos hayamos equivocado. Nos resulta más fácil ponernos a defender la alternativa elegida con uñas y dientes, porque así podemos percibirnos a nosotros mismos como personas coherentes, y porque, además, defendiendo nuestra elección, nos convencemos de que hemos elegido bien (si no ¿por qué iba a haber tantas razones para actuar como hemos actuado?), de que somos personas sabias, con convicciones sólidas... y un largo etcétera. Siempre tratando de quedar bien con los demás y de ser capaces de dormir con la conciencia tranquila.
Este tipo de fenómenos han sido bien estudiados por los psicólogos y cuentan desde hace tiempo con explicaciones interesantes, como la teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger. Según este autor, las personas nos sentimos incómodas cuando mantenemos simultáneamente creencias contradictorias o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos. Por ejemplo, si normalmente votamos al partido A pero resulta que nos gusta más el programa electoral del partido B, es posible que sintamos que algo no marcha bien en nosotros. Según la teoría de la disonancia cognitiva, las personas que se ven en esta situación se ven obligadas a tomar algún tipo de medida que ayude a resolver la discrepancia entre esas creencias o conductas contradictorias. En el ejemplo del partido político, podemos optar por cambiar nuestro voto en las próximas elecciones, o bien podemos dar menos valor a los contenidos del programa del partido B (por ejemplo, recordando que en realidad pocos partidos cumplen con todo lo que prometen en sus programas).
De la misma forma, cuando en una discusión una persona deja clara su postura, a continuación se ve obligado a dar argumentos a favor de la misma. Si no lo hiciera, se vería obligado a reconocer que la alternativa contraria también es válida, lo que entraría en contradicción con sus creencias previas, o tendría que admitir que en realidad no tiene ninguna razón para sostener tal postura, lo que entraría en contradicción con una creencia aún más importante: "soy una persona inteligente y con fundamento". La teoría de la disonancia cognitiva es una hipótesis sugerente que nos permite entender de forma sencilla muchas de las aparentes paradojas y sinrazones del comportamiento humano, algunas de las cuales (como las anteriores) se muestran en cada detalle de nuestra vida cotidiana. Y, frente a otras explicaciones muy atractivas pero poco rigurosas de la interacción social, cuenta con la ventaja de estar respaldada por numerosos experimentos.
Al famoso científico cognitivo Michael Gazzaniga le debemos algunos de los más interesantes. Este investigador se preocupó por estudiar los efectos que una intervención quirúrgica, la comisurectomí a, podía tener sobre los pacientes en los que se realizaba. La operación se lleva a cabo en casos excepcionalmente graves de epilepsia y consiste en seccionar el cuerpo calloso, un haz de fibras que conecta los dos hemisferios cerebrales, de modo que los ataques epilépticos no puedan pasar de un hemisferio a otro. Contrariamente a lo que cabría esperar, los pacientes sometidos a esta intervención llevan una vida completamente normal y en raras ocasiones es posible percibir efecto negativo alguno de la operación. Michael Gazzaniga trató de encontrar una situación en la que se pudieran observar los efectos secundarios de esta intervención.
En un experimento famoso, Gazzaniga expuso a varios de estos pacientes a una situación en la que a cada hemisferio cerebral se le presentaba una imagen distinta. Por ejemplo, al hemisferio izquierdo se le presentaba la imagen de una pata de pollo y al hemisferio derecho se le presente un paisaje con nieve. Como en estos pacientes el cuerpo calloso estaba seccionado, la información no podía pasar de un hemisferio al otro. Esto implicaba que el hemisferio izquierdo sólo "veía" la pata de pollo y el hemisferio derecho sólo "veía" el paisaje con nieve. Después de ver estás imágenes, los participantes tenían que elegir entre otros dos dibujos aquél que tuviera alguna relación con lo que acababan de ver. Por ejemplo, se les daba a elegir entre el dibujo de una gallina y el dibujo de una pala para quitar nieve. En esta ocasión la respuesta correcta dependía por supuesto del hemisferio del que se tratase. Si era el hemisferio izquierdo el que hacía la elección, entonces la respuesta correcta era la gallina; pero si elegía el hemisferio derecho, entonces la respuesta correcta era la pala.
Una paciente que participaba en este experimento eligió la pala con la mano izquierda y la gallina con la mano derecha. Obviamente, lo que había pasado es que cada hemisferio había elegido y ejecutado la respuesta correcta. Lo interesante sucedió cuando a la paciente se le preguntó por su elección. La respuesta la tuvo que elaborar su hemisferio izquierdo, que es el que se encarga del lenguaje. Pero, como este hemisferio no tenía acceso a toda la información necesaria para dar una explicación (en concreto, este hemisferio no tenía constancia de que se hubiera presentado la escena con nieve), se inventó una explicación de lo más particular: "Muy fácil. La pata de pollo corresponde a la gallina y necesito una pala para limpiar el gallinero".
Tal vez esta sea la muestra más clara de hasta qué punto las personas necesitamos ser congruentes con nosotras mismas y justificar nuestras acciones incluso cuando las hemos realizado sin razón alguna o cuando desconocemos los motivos. Lo peor es que esta tendencia a dar explicaciones de lo que hacemos acaba convirtiéndonos en esclavos de lo que ya hemos hecho, de unas elecciones que, de haberlo pensado, tal vez no hubiésemos realizado. Una vez elegida la pala, preferimos ponernos a limpiar el gallinero antes que reconocer que no sabemos por qué la elegimos. Y dado que, ya sea por ser impulsivos o por no pararnos a pensar lo suficiente, rara vez sabemos por qué hacemos las cosas, gran parte de nuestra vida se convierte en una actuación para nosotros mismos."


Falacias Lógicas

Falacias Argumentativas: Hay varias trampas que evitar para construir un razonamiento deductivo, que son conocidas como falacias. En lenguaje cotidiano, nos referimos como falacias a varios tipos de creencias erróneas. Pero en la lógica, el término tiene un significado más preciso. Una falacia es un defecto técnico que hace que un razonamiento no sea válido o confiable. Nótese que se puede criticar más que solamente la confiabilidad de un razonamiento. Los razonamientos casi siempre son presentados con un propósito específico en mente. Y la intención del razonamiento también puede ser objeto de criticismo. Los razonamientos que contienen falacias son descritos como falaces. A veces parecen válidos y convincentes, a veces, solamente una inspección minuciosa revela el defecto lógico.
1. Afirmación de lo Consecuente:
Esta falacia es un argumento de la forma "A implica B, B es verdadero, luego A es verdadero". He aquí un ejemplo: "Si el universo fue creado por un ser sobrenatural, veríamos orden y organización en todo. Y vemos orden, no aleatoriedad; así que es claro que el universo tuvo un creador". Esto es lo contrario a la Negación de lo antecedente.
2. Negación de lo Antecedente:
Esta falacia es un razonamiento del tipo "A implica B, A es falso, luego B es falso."
Nótese que esta falacia es diferente de Non causa pro causa. Aquella tiene la forma de "A implica B, A es falso, luego B es falso.", donde A no implica a B en absoluto. Aquí, el problema no es que la implicación sea inválida sino que la falsedad de A no nos permite deducir nada de B. "Si el Dios de la Biblia se me apareciera, personalmente, eso probaría con certeza que la cristiandad es auténtica. Pero Dios nunca se apareció, por lo que la Biblia debe ser una obra de la ficción." Esto es lo contrario a la falacia de Afirmación de lo consecuente.
3. Non causa pro causa:
La falacia "Non causa pro causa" ocurre cuando algo se identifica como la causa de un evento pero realmente no ha sido demostrada como causa del mismo. Por ejemplo: "Tomé una aspirina, recé a Dios, y mi dolor de cabeza desapareció. Luego, Dios me curó el dolor de cabeza." Esto se conoce como la falacia de la causa falsa. Dos formas específicas de falacia de la forma non causa pro causa son las falacias cum hoc ergo propter hoc y post hoc ergo propter hoc.
4. Petición de Principio (o implorar la controversia):
Esta falacia ocurre cuando las premisas son por lo menos tan cuestionables como la conclusión alcanzada. Por ejemplo: "Los extraterrestres secuestran a víctimas inocentes todos los días. El gobierno debe saber lo que sucede. Luego, el gobierno está confabulado con los extraterrestres."
5. Trasladar el Peso de la Prueba:
El peso de la prueba siempre está sobre la persona que afirma algo. El traslado del peso de la prueba, un caso especial de Argumentum ad ignorantiam, es la falacia de poner el peso de la prueba sobre la persona que niega o cuestiona la afirmación. La fuente de la falacia es la suposición de que algo es verdad a no ser que se pruebe lo contrario.
6. Conversión de un Condicional:
Esta falacia es un razonamiento del tipo "Si A y después B; entonces, si B y después A". "Si se baja la calidad de la educación, la calidad de la discusión de temas en Internet empeora. Por lo tanto, si vemos que el nivel de debate empeora en los años venideros, sabremos que la calidad de la educación sigue bajando." Esta falacia es similar a la de Afirmación de lo consecuente, pero formulada como una oración condicional.
7. Espantapájaros:
La falacia del espantapájaros es cuando se representa erróneamente la posición de otro para que pueda ser atacada fácilmente, luego, se destruye la posición errónea y se concluye que la posición original ha sido destruida. Es una falacia porque no trata con el verdadero razonamiento que se quiere cuestionar, de la misma manera en que se quiere hacer pasar un muñeco de paja por un hombre de carne y hueso.
"Para ser un ateo, Ud. debe creer con absoluta certeza que no hay ningún Dios. Para convencerse con certeza absoluta, debe examinar todo el universo y los lugares en los que Dios pueda estar. Ya que obviamente no lo hizo, su posición no es defendible." El argumento de arriba aparece una vez por semana en los grupos de noticias en la Internet dedicados a la discusión del ateísmo.
8. Falacia del medio no Distribuido:
Falacia del medio no distribuido, falacia "A se basa en B" o falacia "… es un tipo de..." Estas falacias ocurren cuando se intenta afirmar que las cosas son similares en cierta forma pero en realidad no especifica en qué son similares. Ej.:
• "¿La historia acaso no se basa en la fe? Entonces, ¿Acaso la Biblia no es una forma de historia?".
• El Islam se basa en la fe. La Cristiandad se basa en la fe. El Islam es un tipo de Cristianismo".
• Los gatos son una forma de animales basados en la química orgánica. Los perros son una forma de animales basados en la química orgánica. Luego, los perros son una forma de gatos."
9. Falacia de la Composición:
Las falacias de la composición consisten en concluir que una propiedad compartida por un número de cosas en particular, también es compartida por la suma de esos entes; o que la propiedad de las partes de un objeto debe ser también una propiedad del objeto entero. Ej.: "La bicicleta está hecha enteramente de componentes de poca masa, y por lo tanto es muy liviana." "Un coche usa menos gasolina y causa menos contaminación que un autobús. Por lo tanto, los coches son menos dañinos al medio ambiente que los autobuses."
10. Circulus in Demostrado:
Esta falacia ocurre si se asume como premisa la conclusión a la que se quiere llegar. Generalmente la proposición es reformulada para que la falacia aparente ser un razonamiento válido. Por ejemplo: "Los homosexuales no deben ejercer cargos públicos. Por lo tanto cualquier funcionario público que se revele como homosexual perderá su trabajo. Luego, los homosexuales harán cualquier cosa para esconder su secreto, y serán susceptibles de chantaje. En consecuencia, los homosexuales no deben ejercer cargos públicos." Nótese que el razonamiento es enteramente circular, la premisa es la misma que la conclusión. Un argumento como el de arriba ha sido usado como razón por la cual el Servicio Secreto Británico ha prohibido oficialmente a los homosexuales en sus filas. Otro ejemplo es este clásico: "Sabemos que Dios existe porque la Biblia nos lo dice. Y sabemos que la Biblia es veraz porque es la palabra de Dios." Los argumentos circulares son sorprendentemente comunes. Si se ha llegado a una conclusión, es fácil hacerla una aserción al explicar su razonamiento a otra persona.
11. Bifurcación:
También llamada la falacia "blanco o negro". La bifurcación ocurre al presentar una situación como si tuviera solamente dos alternativas, cuando en realidad otras alternativas existen o pueden existir. Por ejemplo: "Ora el hombre fue creado como la Biblia nos lo cuenta, ora evolucionó de elementos químicos inanimados por acción del azar, como los científicos nos dicen. Lo último es muy improbable, así que... "
12. Audiatur est altera pars:
Frecuentemente, la gente discute basándose en hipótesis que no se molestan en expresar. El principio de Audiatur est altera pars es que todas las premisas de un razonamiento deben ser declaradas explícitamente. No es, en el sentido estricto, una falacia si se omite declarar todo lo que debe ser asumido, sin embargo se lo mira con suspicacia.
13. Argumentum ad Populum:
También conocido como recurso al pueblo. Se comete esta falacia si se intenta ganar aceptación de una afirmación apelando a un grupo grande de gente. Frecuentemente este tipo de falacia se caracteriza por usar un lenguaje emotivo. Por ejemplo: "La pornografía debe prohibirse. Es violencia en contra de las mujeres." "Por miles de años la gente ha creído en Jesús y en la Biblia. Esta creencia ha tenido un gran impacto en sus vidas. ¿Qué evidencia más necesita de que Jesús es hijo de Dios? ¿Está tratando de decirme que toda aquella gente es tonta y está equivocada?".
14. Argumentum ad Logicam:
Esta es la "falacia de la falacia" de argumentar que la proposición es falsa porque ha sido presentada como la conclusión de un razonamiento falaz. Recuerde siempre que razonamientos falaces pueden llegar a conclusiones veraces. "Tomemos la fracción 16/64. Ahora, cancelando el seis de arriba con el de abajo tenemos que 16/64 = 1/4." "¡Un momento! ¡No se pueden cancelar los seises por que sí no más!". "Ah, entonces lo que me quieres decir es que 16/64 no es igual que 1/4, ¿Verdad?"
15. Argumentum ad Ignorantiam:
Esta se comete al inferir la verdad de una proposición a partir de que no se haya podido probar su falsedad; o bien inferir la falsedad de una proposición a partir de que no se haya podido probar su verdad. Es decir, se comete cuando se infiere la verdad o falsedad de una proposición basándose en la ignorancia existente sobre ella.
Es una falacia lógica consistente en:
1. Afirmar la verdad de una proposición sólo porque no se ha probado su falsedad.
2. Afirmar su falsedad por no haberse podido probar como verdadera.
Es decir, se declara la verdad o falsedad de una premisa basándose en la ignorancia existente sobre ella.


Prejuicios Cognitivos

1. Prejuicio o sesgo de punto ciego: Es la tendencia a no darse cuenta de los propios prejuicios cognitivos.
2. Prejuicio de statu quo: Tendencia de algunas personas, a valorar o apreciar en mayor medida, las cosas que permanecen estables.
3. Efecto keinshorm: Predisposición a contradecir las ideas o formulaciones que otra persona juzga, con la cual no simpatiza.
4. Prejuicio de desconfirmación o sesgo de disconformidad: Es la tendencia a realizar un crítico escrutinio de la información cuando contradice sus principales creencias y aceptar sin criterio aquella información que es congruente con sus principales creencias.
5. Percepción selectiva: Tendencia en la cual, las ansias, esperanzas o ilusiones, afectan a la percepción.
6. Efecto Bandwagon: Efecto de arrastre o efecto del carro ganador: Es la tendencia a hacer (o creer) cosas porque muchas otras personas hacen (o creen) esas cosas. También se puede dar el efecto contrario, rechazar algo por el mero hecho de que es lo que hace la mayoría. Este es el mismo instinto de manada o falso consenso.
7. Prejuicio de información: Es la tendencia a buscar información, incluso cuando ésta no puede afectar a la decisión a tomar. Puede crear la falsa impresión de que por tener más información el razonamiento y/o la conclusión son más veraces.
8. Efecto foco: Desviación de la predicción del resultado, ocurre cuando las personas sitúan mucha más importancia en un determinado punto o aspecto de un evento.
9. Deformación profesional: Es la tendencia a mirar las cosas de acuerdo con las convenciones o prisma de nuestra propia profesión, olvidando cualquier otro punto de vista más amplio.
10. Efecto de cesión: Es la tendencia de las personas a dar más valor a algo tan pronto como lo poseen.
11. Prejuicio por impacto: Es la tendencia a sobrevalorar la duración e intensidad de los futuros estados emocionales, basándose en experiencias previas. No es necesario que ante estímulos iguales se sienta de la misma manera en dos puntos temporales distintos.
12. Negación de la probabilidad: Es la tendencia a rechazar completamente cualquier probabilidad cuando se realiza la decisión bajo incertidumbre.
13. Prejuicio de la elección comprensiva: Es la tendencia a recordar nuestras propias decisiones como mejores de lo que realmente fueron.
14. Prejuicio de compatibilidad: Es la tendencia a probar hipótesis exclusivamente a través de la prueba directa.
15. Efecto contraste: Es el realce o reducción de una cualidad o medida de un objeto cuando la comparamos con otros observados recientemente.
16. Negación del ratio base: Es un error que ocurre cuando dado un dato D la probabilidad condicional de una hipótesis H es evaluada sin contar suficientemente con el ratio base o probabilidad a priori de H. Ej. Suponga una ciudad con 100 terroristas y 1 millón de no terroristas. Hay una cámara con detección de caras con un error del 1% y por tanto también con un 99% de acierto. Si suena la alarma, ¿cuál es la probabilidad de que sea terrorista? El conjunto total de la población es 1.000.100 personas. Si se aplica el prejuicio de negación del ratio base, se diría que como el ratio de fallos es del 1%, entonces la cantidad de fallos será 1 vez por cada 100, así si la cámara suena él o ella será con 99% de seguridad un terrorista. Esta desviación se produce porque igualamos el número de terroristas con el número de no terroristas en la ciudad y así el error se aplica por igual a la misma cantidad de gente, es decir, se obvia la gruesa base de gente que reduce la probabilidad. El verdadero cálculo debería tener en cuenta que en la ciudad solo hay 100 terroristas en un millón de habitantes. La probabilidad de que sea terrorista cuando suene sería de 0,99 (n terroristas/n total en ciudad), es decir, 99 en 10.099 (99/10099 ~ 1/100).
17. Ilusión del control: Es la tendencia del ser humano a creer que puede controlar o al menos influir, en algunos beneficios o pagos que claramente no puede controlar o influir.
18. Efecto laguna de exposición: Tendencia de las personas a expresar apetencias por cosas simplemente porque éstas les son familiares.
19. Prejuicio por omisión: Tendencia a juzgar acciones perjudiciales, lesivas o dañinas como peores, o menos morales, que omisiones de acción, igualmente dañinas.
20. Prejuicio o sesgo por resultados: Tendencia a juzgar una decisión por su resultado final, en lugar de juzgarla por la calidad o acierto de la decisión, cuando fue realizada.
21. Falacia de planificación: Tendencia a desestimar o infravalorar los tiempos de finalización de las tareas.
22. Efecto de pseudocerteza: Tendencia a hacer elecciones adversas y de riesgo si los resultados esperados son positivos, porque realizando búsqueda de las elecciones de riesgo se tiene la preconcepción de evitar resultados negativos o no tan favorables.
23. Tendencia de riesgo cero: Preferencia por reducir un pequeño riesgo hasta cero, en vez de reducir de manera considerable un gran riesgo.
24. Descuento hiperbólico: Es la tendencia de algunas personas a tener mayores preferencias por beneficios inmediatos en comparación con beneficios retardados.
25. Aversión de pérdida: Es la tendencia de las personas a preferir, en mayor medida, evitar las pérdidas, superiormente, a la posibilidad de adquirir ganancias.
26. Efecto de Von Restorff: Tendencia de un individuo a situarse en un modo de queja continua, para que sea mejor y más recordado que el resto, en general, dice que un elemento que destaca o rompe la norma será más recordado que otros elementos.

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