La espera y toda suerte generadora de pasividad

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La espera y toda suerte generadora de pasividad

Mensaje por Sibemol el Sáb 30 Ene 2010 - 7:03

Esperar.

Esperar algo.

Esperar. Someterse a la llegada de ese algo cuando podría haber llegado sin necesidad de tener que abrir un camino más largo cuando es evidente un atajo.

Esperar es someterse. Porque esperar nos hace pasivos. La espera es verse de manos atadas. Esperar significa que ese algo no sólo dependa de nosotros mismos para asirlo, concebrilo, ver realizado, tenerlo, compartirlo...en fin, sea cual sea la razón por la que lo esperamos, si para incorporarlo en nosotros hemos tenido que experimentar la espera, es que nos ha resultado algo considerablemente desfavorable.

Cuando espero no me siento en muy agradable situación. Mejor sería no tener que tamborilear los dedos de la mano en cualquier superfície para provocar una distracción y así conseguir engañar a mi noción del tiempo. Mejor sería no tener que hacerlo porque muchas veces resulta que nos sale el tiro por la culata y ese tamborileo concentra y evidencia aún más esa conciencia temporal y acaba por resultar fastidiosamente agotador. Si el grado de fastidio es mayor, así mismo es el esfuerzo que ha de soportar el montacargas para su transporte. La resignación es el chasis cuya estructura queda determinada por la naturaleza de la carga a soportar. El montacargas estructurado para soportar un bajo tonelaje, resulta más liviano a la hora de construir el vehículo que lo cargue, lo transporte y lo descargue. La grúa ve crecer su pluma cuando nuestra mano emprende el viaje hacia la mesa dispuesta a dar su recital de nano-concierto para mesa y orquesta. A saber, para percusión y ambiente de bar como solista el primero y acompañamiento el segundo.

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la espera. Capítulo II

Mensaje por Sibemol el Sáb 30 Ene 2010 - 7:05

Si la analogía a la que recurro a modo de ejemplificación de las muestras de lo que supone verse en situación de espera. Nuestra resignación en acto viene generada y en el marco de la espera. Esperar nos resulta una obligación. Cuando nos vemos obligados, la obligación es lo que nos hace rendir cuentas al ser la cuerda que ata nuestras muñecas. El fastidio que genera lo compensamos con un mismo o mayor grado de resignación y así nos protegemos de lo que nos resulta, con todo, perjudicial.

Qué jodido es observar como la obligación es el motor que, inexorablemente, nos pone y dispone la dirección de nuestra mirada, de nuestra consciencia, hacia esas cuerdas que nos atan. Pero, naturalmente, el fruto de toda obligación madura en árbol que adentra sus raíces en tierras donde abundan las limitaciones humanas. Un rico fertilizante que nos sitúa como meros observadores.

Ver pero no tocar.
Fastidio.
Resignación.

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La Espera.Capítulo III

Mensaje por Sibemol el Sáb 30 Ene 2010 - 7:37

Su pertinacidad busca una presencia con la intención de prolongar su permanencia en el asiento que, habiendo sido ofrecido por nosotros, quiere hacer suyo. Así, una excesiva prolongación en el camino trazado soportando su carga, nos pone el depósito de nuestra naturaleza en reserva. Damos para recibir, y damos tanto que la resignación ha de mover su ficha para no ser sólo compensación. Ahora es cuando ha de ser el motor de activación que ponga y disponga nuestra mirada hacia el paisaje que nos ilustre el desiquilibrio existente. Dado el caso, el acontecimiento se resuelve de tal manera que, mientras la obligación genera consciencias de lo que nos limita, la resignación pone en marcha un reloj en el que sonara una alarma que nos abra un camino en el que se nos abra un espacio de actuación. Una nueva consciencia que nos permita el descubrimiento de un espacio en el que ese desequilibrio nos permita cultivar en tierra de abundancia en posibilidades bajo un sol cuya luz invita a la elección.

Y la voz de alarma suena en el despertador de mi consciencia y vislumbro una situación cuya desventaja, cada vez mayor, pone mi depósito de fuerzas en reserva. Tal es el pesado lastre que, por no poner, no sólo no ha puesto un duro para llenarlo, sino que encima me quiere dejar tirada en carretera.

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La Espera.Capítulo IV

Mensaje por Sibemol el Sáb 30 Ene 2010 - 8:19

Mi integridad personal, mi esencia, escucha los pasos cada vez más cercanos y decididos en los que se va abriendo paso la obligación. Se acerca demasiado. Es lo propio y esencialmente natural proceder así cuando la limitación es lo que la define.

Por qué su necesidad y afán de conquistar territorios ajenos en esencia?

La naturaleza de lo limitado necesita de lo ajeno para subsistir. Su estrategia es la de hundir su punzón en mi alma desde la provocación. Me veo convertida en jugosa presa al acecho de parasitarias intenciones. Así, abro el camino cuya restricción de acceso levanta barreras que indican que hasta aquí has llegado y no más. Curiosa verbigracia como el fastidio por lo incómodo y absurdo que es el tener que imprimir mis esfuerzos, malagastados en una inoportuna y tan poco provechosa defensa propia. Así, convengo en rodearme de paredes de inaccesible entrada ajena y urdo el plan para conseguir adentrarme en el atajo de una vez por todas. Mientras perduran motores como el fastidio de ver que podría haber caminado desde el principio por él...


Y actúo según lo planeado. Encuentro soluciones desde el momento en que dejo de ser mera observadora y ahora yo también pongo, dispongo y dirijo mi mirada hacia lo que se antoja como injusto. Y procedo consecuentemente,dando ejemplo.

Así, mostrando y poniendo, sin demostrar ni imponiendo, mi esencia avisa y se ubica, para que esa otra esencia se vea también ubicada, resuelta, mostrada.

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La Espera.Capítulo V

Mensaje por Sibemol el Sáb 30 Ene 2010 - 8:20

Desde ese momento en adelante es cuando comprendemos que no somos tan limitados como nos quieren hacer entender los que se dejan llevar por un pesimismo tan ensombrecedor que, en su constante insistencia en definir nuestra esencia como enteramente limitada, que, a mi entender, proceden a trazar ese segundo camino al que puede llevarnos esa atadura que es la obligación en la que nos sitúa la Espera: La resignación cae derrotada y la conquista de esa esencia limitada nos sume en esos pensares cuya naturaleza se sustenta en cierta minusvaloración de uno mismo, se aciertan perfiles causales en esa apreción que, paradójicamente, es despreciación y despreciativa.

Las causas se mueven bajo ecos de paradigmáticas esencias generadoras de tal procedimiento despreciativo. Esto es, desidias, miedos y demás paralizantes que ahuyentan poner esfuerzo alguno por nuestra parte. Y así justificamos nuestra limitación esencial.

Pero, mientras yo asumo mis limitaciones, no solo no desprecio, sino que también aprecio que esas limitaciones cohexisten con un espacio en el que, si se hace uso de él, nuestra capacidad motora de elección que es la que nos ofrece como sustento, nos haga tomar consciencia de que el sustento de esa capacidad de elección da muestras de que no somos seres totalmente limitados. La posibilidad de elección es lo que nos permite ser activos. Actuando es cuando vemos que cuanto más grande es el abanico de posibilidades generadas y pensadas, más evidente se nos presenta lo que precisamente da sentido a la filosofía:

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La Espera.Capítulo VI

Mensaje por Sibemol el Sáb 30 Ene 2010 - 8:28

Ahí es donde buscar es encontrar porque en la infinitud de posibles, abrimos siempre la puerta de acceso hacia la siguiente, alegrandote por saber que detras de ella hay una novedad jamás antes acontecida. La alegría de saber que siempre habra una siguiente puerta es la alegría de ver como potenciamos y realizamos lo ilimitado que también hay en nosotros. Lo que nos lleva a levantar esas barreras para proteger ese espacio que tiende a anhelar esa naturaleza y la consiguiente reacción de quién ha caído en la derrota.


Entonces, mi conclusión es determinate al respecto. Y la frase con la que doy por concluída mi exposición se me antoja tan clara como contundente.


El ser humano TIENE limitaciones, pero ES ilimitado.

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la espera. Capítulo VII

Mensaje por Sibemol el Sáb 30 Ene 2010 - 8:28

El día 8, después de casi 5 años de espera, me operan para extraerme los herrajes del tobillo en su día roto. Me dijeron 3 meses. Después de casi 5 años, he visto que, sin ser intencionadamente, al verme en ya escandalosa situación de espera resignada, ha sido lo que, de la noche a la mañana, es decir, en menos de un mes, ya tenga día de intervención.

Vamos, que si no doy señales de vida, creo que aún seguiría empeorando mi situación. A su vez, veo que ese toque era el que a empujado el que las aguas vuelvan a su cauce. Otros siguen echando la culpa a la sociedad de ser tan desgraciados y así se evitan el esfuerzo de dar esas señales de vida. Inertes.


Son seres que sólo prestan atención a lo que TIENEN. Son los que se autolimitan y justifican en esa limitación.

Un ser humano presta atención lo que ES para no depender más que de sí mismo y no de algo externo para definirse. Quien se sustenta en tener, al necesitar algo externo, genera una relación de dependencia que incentiva su naturaleza limitada. Y encima se justifica en ella, cuando al hacerlo, precisamente, también podría prestar atención a que en el camino donde andan sus pasos, aunque no sea el que yo comparto, y siempre desde el respeto, cabe decir que también estan poniendo su granito de arena en compartir otra visión más, aportándola, a los que desde siempre, vemos como a lo largo de la historia, va engendrando esos miles de caminos que hoy nos toca a nosotros trabajar en la aportación de la novedad que sólo buscando ya emerge, de proceder a actuar, a mostrarnos no parcialmente, sino con esa integridad, esa entereza, esa infinitud de colosal magnitud y embergadura entendidas fuera de toda medición y sí en cuanto a que siempre hay otro más. Y otro más. Es absurdo echar cuentas sobre cuantos más quedaran para que se acabe porque no da muestras de ello, visto lo visto.

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ESPERANZA. Capítulo VIII y último

Mensaje por Sibemol el Sáb 30 Ene 2010 - 8:30

Y quien se empecina en que la finitud o fijar su mirada en lo que desconocemos sin prestar atención a que, precisamente por ello nos motivamos, vera que lo infinito es eso mismo: Siempre abierto a otro posible. Que yo abriré o no, según el trazado de mi camino en él. Otros se limitan a ver como otros andan y, encima se permiten el derecho a decirte que además de largo, contra más entres, más te quedará por recorrer.

Para volverme y mientras sigo hacia delante decirle: Contra más me quede por recorrer, más razón me lleva a adentrarme en él.

De cuantas maneras hemos dicho amor hasta hoy?
Tiene sentido preguntarse cuantas quedn por decir?

Lo mejor es preguntarme por qué llego a comprender, aprehender, entender y, en fin, compartir lo que otros encontraron y comunicaron.

Y cobra sentido que yo también buscando encuentre. Ya en mi busqueda que encuentra hay novedad. Quien busca, encuentra, y aporta novedad.


Compartamos el patrimonio de lo infinito.


Compartamoslo.



Esperar sin caer en la desesperación.


Ahora sí hay


Esperanza.

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Re: La espera y toda suerte generadora de pasividad

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